Recuperación de animales en vivienda del norte.
Recuperación de animales en vivienda del norte.
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Juan Pablo mercado.

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El “refugio” animal de perros rabiosos que terminó en crisis sanitaria en el norte de Barranquilla

En el lugar fueron encontrados 92 perros, 8 gatos y un loro, en un entorno deteriorado, con acumulación de residuos, presencia de plagas y alto riesgo epidemiológico.

Madre e hija transformaron su vivienda, ubicada en la calle 93 con carrera 46, en el norte de Barranquilla, en un “refugio” que durante más de diez años albergó a decenas de perros y gatos. 

Este inmueble no solo se fue constituyendo en un peligro para la salud de sus habitantes y vecinos, sino para los tranquilos y despreocupados transeúntes que se han visto atacados por perros furiosos que custodian la vivienda.

El inmueble fue intervenido este jueves por la Alcaldía Distrital, tras múltiples denuncias que alertaban sobre las condiciones en las que permanecían los animales y las propietarias del lugar. Además de los ataques de los caninos contra los transeúntes. 

Desde las 7 de la mañana funcionarios de distintas dependencias de la Alcaldía Distrital y de la Alcaldía de la Localidad Norte Centro Histórico iniciaron el operativo de inspección para evaluar el estado del lugar y al ingresar, se encontraron con un ambiente insalubre y múltiples obstáculos que dificultaban la movilidad dentro de la vivienda.

Zona Cero conoció que del sitio fueron rescatados 80 perros y gatos. Otros cuatro caninos que vivían en el lugar no fueron encontrados durante la inspección, pues según se supo, fueron sacados el día de ayer en un carrito de compras por una de las propietarias. Al parecer, eran los que más estaban enfermos. Muchos gatos no pudieron ser evacuados porque se escondieron en el cielo raso y otras partes de la casa.

Todos los animales vivían bajo condiciones críticas: 

Según el primer informe de los expertos, había acumulación extrema de residuos sólidos, tanto orgánicos como inorgánicos, en estado de descomposición; deterioro significativo del inmueble, incluyendo pisos, paredes, ventilación deficiente y afectaciones por humedad y contaminación; presencia de carga biológica contaminante, como excretas de animales y restos orgánicos en descomposición; alta proliferación de roedores e insectos; hacinamiento de animales en condiciones inadecuadas; y riesgo epidemiológico elevado, con posible presencia de enfermedades zoonóticas y respiratorias.

Vivienda intervenida.

Los animales quizás no morían de hambre, pero si les afectaba las condiciones en las que vivían: “La problemática no radica en la falta de comida, sino en el entorno inadecuado para su bienestar”, expresó Suley Cabrera Barros, veedora quien denunció hace unas semanas las condiciones en las que vivían los animales y las propietarias.

Según la veedora, esta no es la primera intervención. Hace seis años, en plena pandemia, las autoridades realizaron un procedimiento similar en el que se recuperaron decenas de gatos y varios perros. 

Sin embargo, con el tiempo, las residentes volvieron a acoger animales en la vivienda.

“Tengo entendido que eran unos 25 perros y unos 100 gatos los que se recuperaron esa vez. Después se le expuso que no podían tener más animales y lo que hizo fue volver a buscarlos. También habían personas que le traían los animales para que los cuidara, creían que era un hogar de paso sin saber las condiciones en las que vivían”.

Los animales fueron llevados al Centro de Bienestar Animal de la Alcaldía.

Zona Cero también supo que durante la diligencia dentro de la casa no habían condiciones mínimas de habitabilidad: “No se evidenciaron camas, cocina en funcionamiento ni espacios adecuados para el descanso, por lo que madre e hija dormían en la terraza del inmueble”.

Finalmente, quienes impulsaron la denuncia destacaron la rápida acción de las autoridades y expresaron que el objetivo no solo es garantizar la recuperación de los animales, sino también que madre e hija reciban la atención necesaria.

Los animales fueron llevados al Centro de Bienestar Animal de la Alcaldía

Al finalizar la tarde de este jueves, al término de la intervención que hizo la alcaldía de Barranquilla a la casa de la calle 93 con la carrera 46, asombra el resultado que las autoridades entregaron sobre los hallazgos del inmueble.

En total fueron 92 perros, 8 gatos y un loro los animales que encontraron dentro de la casa.

Además se contabilizaron al finalizar la jornada la recuperación de 120 carritos de compra de la Supertienda Olímpica que queda frente a la vivienda. El precio industrial de cada uno de estos es de $700.000. Es decir, el monto de lo recuperado por los carritos asciende a $84.000.000. Los carritos fueron destruidos por las malas condiciones en que se encontraban.

Luego de haber sido extraídos los animales de la vivienda, la Patrulla Animal los trasladó al Centro de Bienestar Animal, ubicado en el corregimiento de Juan Mina. 

Uno de los perritos rescatados.

Allí los animales recibirán atención médica, valoración integral y cuidados necesarios. Por esta contingencia, el CBA, estará habilitado únicamente para emergencias vitales. 

La atención al público se retomará el viernes 27 de marzo a partir de las 12:00 del mediodía. 

¿Quiénes son las propietarias del “refugio” de animales?

En el lugar de la inspección Zona Cero logró conocer un poco sobre las propietarias del inmueble que albergaba a decenas de animales.

Una de ellas es Ana María Baraque Vadalá, de aproximadamente 62 años, quien es amante de los animales y la que ha convertido su casa en “refugio”. Su mamá de 82 años, la ha apoyado por años. 

Destrucción de los carritos del Supermercado.

Ana María es microbióloga, tiene especializaciones en Europa, hace tesis para estudiantes de medicina fuera del país y también fue docente de la Universidad Metropolitana. 

Ha tenido tesis laureadas y habla cuatro idiomas, según se conoció.

Durante la inspección madre e hija no se encontraban en el lugar, pues desde el miércoles se encuentran en un centro asistencial por cuestiones de salud.